La advertencia parece referirse a dormir con lentes de contacto. Esta práctica sí aumenta el riesgo de irritación, inflamación e infecciones que pueden afectar la córnea.
Sin embargo, la imagen no permite diagnosticar qué condición presenta la persona. Las protuberancias observadas debajo del párpado podrían ser compatibles con conjuntivitis papilar gigante, una reacción inflamatoria relacionada frecuentemente con el uso de lentes de contacto, alergias o irritación mecánica.
No todas las personas que duermen accidentalmente una noche con los lentes desarrollarán el aspecto mostrado. Tampoco todos los casos de inflamación del párpado son provocados por dormir con ellos.
La presencia de dolor, sensibilidad a la luz, secreción o disminución de la visión requiere una valoración rápida por un oftalmólogo, especialmente cuando la persona utiliza lentes de contacto.
Por qué dormir con lentes de contacto puede ser peligroso
La córnea es la superficie transparente situada delante del iris y la pupila. A diferencia de otros tejidos, no contiene vasos sanguíneos y obtiene una parte importante del oxígeno directamente del aire.
Un lente de contacto crea una barrera adicional sobre la córnea. Durante el día, el parpadeo ayuda a distribuir las lágrimas, eliminar partículas y permitir el intercambio de oxígeno.
Al dormir, los párpados permanecen cerrados y la cantidad de oxígeno que llega a la superficie ocular disminuye. Si además existe un lente cubriendo la córnea, la reducción puede ser mayor.
Este ambiente favorece la irritación y puede facilitar que determinados microorganismos se adhieran o penetren en pequeñas lesiones de la superficie ocular.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos indican que dormir con lentes de contacto aumenta entre seis y ocho veces el riesgo de desarrollar una infección ocular relacionada con estos dispositivos.
El riesgo existe incluso cuando la persona solamente duerme con ellos de manera ocasional.
Qué podría mostrar la imagen
La parte superior de la composición presenta un ojo intensamente enrojecido. En la parte inferior, el párpado superior aparece levantado y deja ver numerosas protuberancias pequeñas.
Esta apariencia podría ser compatible con papilas inflamadas en la conjuntiva, el tejido que recubre la parte interna de los párpados.
Una posible explicación es la conjuntivitis papilar gigante. Esta condición puede presentarse cuando el párpado reacciona a la fricción constante del lente, a depósitos acumulados sobre su superficie o a una respuesta alérgica.
Entre sus síntomas pueden aparecer:
- Picazón ocular intensa.
- Sensación de tener arena o un objeto dentro del ojo.
- Enrojecimiento.
- Mucosidad o secreción.
- Molestia al utilizar lentes de contacto.
- Movimiento excesivo del lente al parpadear.
- Visión borrosa por depósitos o secreciones.
- Mayor sensibilidad a la luz.
Una fotografía no permite distinguir con seguridad entre conjuntivitis papilar, infección, alergia u otra alteración. Para hacerlo se necesita examinar el ojo con instrumentos especializados.
La conjuntivitis papilar gigante no siempre es una infección
Aunque su nombre incluye la palabra conjuntivitis, esta alteración no siempre se produce por bacterias o virus.
Generalmente representa una reacción inflamatoria provocada por la presencia repetida de un objeto sobre la superficie ocular. Los lentes de contacto son una causa frecuente, pero también puede aparecer en personas con prótesis oculares, puntos quirúrgicos expuestos u otros elementos que rozan el párpado.
Los depósitos de proteínas, grasa y residuos sobre los lentes pueden aumentar la irritación. Utilizarlos durante más tiempo del recomendado también eleva la posibilidad de molestias.
El tratamiento puede requerir suspender temporalmente los lentes, cambiar el material o el sistema de reemplazo y utilizar medicamentos recetados por un especialista.
No deben aplicarse gotas con antibióticos, esteroides o vasoconstrictores sin indicación médica. El medicamento equivocado puede retrasar el diagnóstico o empeorar determinadas infecciones.
La queratitis microbiana representa uno de los principales riesgos
La queratitis es la inflamación de la córnea. Cuando microorganismos como bacterias, hongos, virus o amebas invaden el tejido, se denomina queratitis microbiana.
Esta infección puede avanzar rápidamente y producir una úlcera corneal, es decir, una lesión abierta en la superficie de la córnea.
Según los CDC, los casos más graves pueden generar cicatrices, pérdida permanente de visión o la necesidad de un trasplante de córnea.
Las señales de alerta incluyen:
- Dolor ocular que continúa o empeora.
- Enrojecimiento intenso.
- Visión borrosa repentina.
- Sensibilidad considerable a la luz.
- Lagrimeo excesivo.
- Secreción inusual.
- Inflamación de los párpados.
- Un punto blanco o gris sobre la córnea.
Ante estas señales se deben retirar los lentes y comunicarse inmediatamente con un profesional de la salud visual.
¿Qué ocurre si solamente fue una siesta corta?
Dormir durante una siesta también reduce la circulación de oxígeno y lágrimas sobre la córnea. Por esta razón, el riesgo no está limitado a dormir toda la noche.
Una persona puede despertar después de una siesta sin molestias evidentes, pero eso no convierte la práctica en segura.
Si los lentes se sienten adheridos al despertar, no deben retirarse a la fuerza. Conviene parpadear, permitir que el ojo produzca lágrimas y utilizar únicamente gotas lubricantes compatibles con lentes de contacto cuando hayan sido recomendadas.
Si existe dolor, el lente no se mueve o la visión permanece borrosa, debe buscarse atención profesional.
No se recomienda introducir agua del grifo en el ojo para despegarlo. El agua puede contener microorganismos capaces de causar infecciones graves.
Los lentes aprobados para uso nocturno tampoco eliminan el riesgo
Existen lentes de uso prolongado que permiten dormir con ellos durante un periodo determinado. Están fabricados con materiales que dejan pasar una mayor cantidad de oxígeno.
Sin embargo, que un producto tenga autorización para uso nocturno no significa que esté libre de riesgos.
Los CDC explican que dormir con lentes continúa relacionado con infecciones graves incluso cuando el material fue diseñado para uso prolongado.
La posibilidad de utilizarlos durante la noche debe evaluarse individualmente con un oftalmólogo u optometrista.
Los lentes de uso diario nunca deben utilizarse para dormir. Deben retirarse cada noche y desecharse o desinfectarse según el tipo indicado.
Qué hacer si te quedaste dormido con los lentes
Lo primero es mantener la calma. Haber dormido accidentalmente con ellos no significa que ya exista una infección.
Al despertar, conviene evaluar si hay dolor, enrojecimiento intenso, secreción o cambios en la visión.
Si el lente se mueve normalmente y no existe dolor, debe retirarse con las manos limpias y completamente secas. Después es recomendable utilizar anteojos y permitir que los ojos descansen.
No se deben volver a colocar inmediatamente los mismos lentes. Los desechables de un día deben eliminarse. Los reutilizables necesitan una limpieza y desinfección conforme a las instrucciones del fabricante y del profesional.
Si aparece cualquier irritación importante, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos recomienda retirar los lentes y consultar con un especialista.
La FDA aconseja conservar los lentes en su estuche cuando existe una reacción seria, ya que el profesional podría necesitarlos para investigar la causa.
Señales que requieren una consulta urgente
No debe esperarse hasta el día siguiente cuando el dolor es intenso o la visión comienza a disminuir.
- Dolor dentro o alrededor del ojo.
- Sensación de cuerpo extraño que no desaparece.
- Visión borrosa o disminuida.
- Molestia fuerte con la luz.
- Enrojecimiento que aumenta rápidamente.
- Secreción espesa.
- Inflamación importante.
- Una mancha blanca visible en la córnea.
- Dolor que continúa después de retirar el lente.
Una infección corneal puede progresar rápidamente. El tratamiento temprano aumenta la posibilidad de evitar cicatrices y daños permanentes.
No todas las gotas son adecuadas
Las gotas que prometen eliminar rápidamente el enrojecimiento pueden contraer temporalmente los vasos sanguíneos sin solucionar la causa.
El ojo puede parecer menos rojo mientras una infección continúa avanzando.
Las gotas con corticosteroides son especialmente delicadas. Aunque reducen la inflamación, pueden empeorar ciertas infecciones bacterianas, virales, fúngicas o parasitarias.
Los antibióticos tampoco funcionan contra todas las causas y deben utilizarse en la concentración y frecuencia indicadas.
Las lágrimas artificiales pueden aliviar una irritación leve, pero no reemplazan la evaluación cuando existe dolor, secreción o pérdida de visión.
El agua nunca debe utilizarse para limpiar lentes
Los lentes de contacto no deben enjuagarse ni almacenarse con agua del grifo, agua embotellada o una solución casera de sal.
El agua puede contener microorganismos que normalmente no ocasionan problemas al beberla, pero sí pueden resultar peligrosos cuando quedan atrapados entre el lente y la córnea.
Una de las infecciones más temidas es la queratitis por Acanthamoeba. Esta ameba microscópica puede encontrarse en el agua, el suelo y el polvo.
La infección es poco frecuente, pero puede causar dolor intenso y pérdida permanente de visión. Su tratamiento suele ser prolongado.
Los CDC recomiendan retirar los lentes antes de ducharse, nadar o utilizar un jacuzzi.
La saliva tampoco sirve como solución
Colocar un lente en la boca para humedecerlo puede transferir bacterias hacia el ojo.
La saliva no es estéril y contiene numerosos microorganismos que forman parte normal de la boca, pero no deberían quedar atrapados sobre la córnea.
Solamente deben utilizarse soluciones diseñadas para el tipo específico de lente y recomendadas por el profesional.
La solución utilizada en el estuche debe desecharse completamente después de cada uso. Agregar líquido nuevo sobre el anterior reduce la eficacia de la desinfección.
Cómo limpiar correctamente los lentes reutilizables
Antes de manipularlos se deben lavar las manos con agua y jabón. Luego deben secarse con una toalla limpia que no desprenda pelusa.
Los lentes deben frotarse y enjuagarse con la solución correspondiente, salvo que las instrucciones específicas indiquen otro procedimiento.
El estuche debe vaciarse, frotarse y enjuagarse con solución desinfectante. Después conviene dejarlo secar al aire boca abajo y con las tapas abiertas.
Los CDC recomiendan reemplazar el estuche al menos una vez cada tres meses o con la frecuencia indicada por el especialista.
No se debe reutilizar solución antigua ni trasladarla a recipientes pequeños que puedan contaminarse.
Los lentes decorativos también requieren receta
Los lentes utilizados únicamente para cambiar el color o la apariencia del ojo continúan siendo dispositivos médicos.
Comprar lentes decorativos sin una evaluación puede ocasionar problemas si el tamaño, la curvatura o el material no son adecuados.
Compartirlos con otra persona facilita la transmisión de microorganismos. Tampoco deben utilizarse productos vendidos sin información de fabricación y almacenamiento.
Un lente mal ajustado puede rozar la córnea, producir una abrasión y abrir una vía para que entren bacterias.
La FDA recomienda adquirirlos únicamente con una receta y mediante proveedores autorizados.
¿Se pueden usar lentes durante más días de los indicados?
Cada lente tiene un calendario de reemplazo. Algunos se desechan diariamente, mientras otros duran una, dos o varias semanas según la prescripción.
El tiempo comienza a contarse desde que se abre el envase, no únicamente por la cantidad de días en que el lente fue colocado.
Utilizar un lente desechable diario durante varios días aumenta la acumulación de residuos y microorganismos.
Extender el uso porque el lente “todavía se ve limpio” no garantiza que sea seguro. Los depósitos microscópicos no siempre son visibles.
También deben respetarse las horas máximas de utilización diaria recomendadas para cada persona.
El maquillaje puede aumentar la irritación
Los cosméticos pueden adherirse a los lentes o quedar atrapados debajo de ellos.
Se recomienda colocar los lentes antes de aplicar maquillaje y retirarlos antes de comenzar a desmaquillarse.
Los productos utilizados cerca de los ojos deben mantenerse limpios y reemplazarse conforme a las recomendaciones del fabricante.
No se debe compartir rímel, delineador, sombras ni aplicadores. Si se diagnostica una infección ocular, el profesional puede recomendar desechar determinados cosméticos utilizados durante ese periodo.
Lo que dicen los especialistas sobre la prevención
Los lentes de contacto pueden utilizarse de manera segura cuando están correctamente prescritos y se siguen las instrucciones de cuidado.
- No dormir ni tomar siestas con lentes de uso diario.
- Lavarse y secarse las manos antes de tocarlos.
- Respetar el calendario de reemplazo.
- Utilizar solución nueva en cada almacenamiento.
- No exponer los lentes al agua.
- Reemplazar regularmente el estuche.
- No compartir lentes decorativos o correctivos.
- Conservar unos anteojos de respaldo.
- Realizar revisiones visuales periódicas.
- Retirar los lentes ante cualquier irritación inusual.
Estas medidas reducen el riesgo, aunque ninguna práctica puede garantizar que una persona nunca desarrollará una complicación.
La imagen no representa lo que le sucederá a todo el mundo
La fotografía muestra una alteración real o ilustrativa debajo del párpado, pero no demuestra que dormir una sola vez con lentes provoque exactamente esa reacción.
Las papilas pueden relacionarse con el uso prolongado, depósitos sobre los lentes, alergias, fricción y otros factores.
Una infección de la córnea también puede presentarse sin protuberancias visibles debajo del párpado. Por eso no debe esperarse a que el ojo tenga el aspecto mostrado para buscar atención.
El dolor y la disminución de la visión son señales más importantes que la semejanza con una fotografía de internet.
La verdadera consecuencia de dormir con lentes de contacto
La consecuencia más importante no es desarrollar inevitablemente las protuberancias de la imagen. El problema es el aumento significativo del riesgo de inflamación e infección.
Dormir con lentes puede reducir el oxígeno disponible para la córnea, alterar la superficie ocular y facilitar la entrada de microorganismos.
Las complicaciones varían desde sequedad y enrojecimiento hasta úlceras corneales capaces de dejar cicatrices permanentes.
Si una persona despierta con los ojos normales después de haber olvidado retirar los lentes, debe quitarlos cuidadosamente, utilizar anteojos y vigilar la aparición de síntomas.
Si existe dolor, secreción, sensibilidad a la luz o visión borrosa, debe retirar los lentes y solicitar una evaluación oftalmológica sin demora.
Fuentes recomendadas
Para las afirmaciones médicas de este artículo, se recomienda consultar información actualizada de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y profesionales de la salud visual.