Por qué algunas mujeres tienen un espacio entre los muslos? La ciencia explica el verdadero motivo

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¿Por qué algunas mujeres tienen un espacio entre los muslos? La ciencia explica el verdadero motivo

En redes sociales, revistas de moda y publicaciones sobre ejercicio es común encontrar imágenes de mujeres con un espacio visible entre los muslos cuando permanecen de pie con los pies juntos. Esta característica, conocida popularmente como thigh gap, ha sido objeto de numerosos debates y, durante años, fue presentada como un supuesto ideal de belleza.

Sin embargo, la ciencia ofrece una explicación muy distinta. Especialistas en anatomía, biomecánica y medicina deportiva coinciden en que la presencia o ausencia de este espacio depende principalmente de la estructura del cuerpo de cada persona, especialmente de la forma de la pelvis, la posición del fémur y la genética.

Esto significa que dos mujeres con la misma estatura, el mismo peso e incluso un porcentaje de grasa corporal similar pueden tener una apariencia completamente diferente en esa zona. Lejos de ser un indicador de buena o mala condición física, el espacio entre los muslos suele estar relacionado con características anatómicas que no pueden modificarse mediante dietas o ejercicios específicos.

¿Qué es el «thigh gap»?

El término thigh gap se utiliza para describir el espacio que algunas personas presentan entre los muslos cuando están de pie con las piernas estiradas y los pies juntos.

No se trata de una condición médica ni de un indicador de salud. Es simplemente una característica anatómica que puede estar presente en algunas personas y ausente en otras.

Durante varios años esta característica fue promovida como una meta estética en internet, aunque los expertos señalan que no existe evidencia científica que la relacione con una mejor salud o condición física.

La forma de la pelvis es el factor más importante

Uno de los principales factores que determina si una mujer tendrá o no un espacio entre los muslos es la forma de la pelvis.

En términos generales, la pelvis femenina suele ser más ancha que la masculina debido a adaptaciones relacionadas con el embarazo y el parto. Sin embargo, existe una gran variabilidad entre mujeres.

Cuando las articulaciones de las caderas están más separadas, las piernas parten desde una posición más abierta, aumentando la probabilidad de que exista un espacio entre los muslos.

Por el contrario, una pelvis más estrecha puede hacer que los muslos permanezcan en contacto, incluso en personas con un bajo porcentaje de grasa corporal.

El ángulo del fémur también influye

Otro elemento importante es el llamado ángulo Q, que describe la relación entre la cadera, el fémur y la rodilla.

La inclinación natural del fémur varía de una persona a otra debido principalmente a factores genéticos. Esta diferencia modifica la forma en que las piernas se alinean cuando una persona permanece de pie.

En algunas mujeres, esta disposición favorece una mayor separación entre los muslos. En otras, hace que permanezcan en contacto de forma completamente normal.

La genética determina gran parte de la anatomía

La herencia genética desempeña un papel fundamental en la estructura del cuerpo humano.

Características como el ancho de las caderas, la forma de la pelvis, la longitud del cuello femoral y la posición de las articulaciones están determinadas en gran medida por los genes.

Estas características no pueden modificarse mediante ejercicios específicos ni con dietas extremas, por lo que perseguir un determinado aspecto físico puede generar expectativas poco realistas.

La grasa corporal no lo explica todo

Existe la creencia de que solo las mujeres muy delgadas pueden tener un espacio entre los muslos. Sin embargo, esta afirmación no siempre es correcta.

Algunas mujeres con un porcentaje bajo de grasa corporal no presentan separación debido a la forma de su estructura ósea. Del mismo modo, otras con un porcentaje mayor pueden tener un espacio visible gracias a la anatomía de sus caderas y piernas.

La grasa corporal influye en la apariencia del cuerpo, pero no es el único factor que determina esta característica.

La masa muscular también cambia la apariencia

El desarrollo de los músculos de las piernas puede modificar el aspecto de los muslos.

Deportistas que practican ciclismo, atletismo, levantamiento de pesas o deportes de velocidad suelen desarrollar considerablemente los músculos internos de esta zona.

Como resultado, es posible que sus muslos permanezcan en contacto incluso cuando presentan un excelente estado físico y un bajo porcentaje de grasa corporal.

Esto demuestra que la ausencia de separación no significa falta de condición física.

Las hormonas también tienen un papel importante

Los estrógenos favorecen el almacenamiento natural de grasa en regiones como las caderas, los glúteos y los muslos.

Esta distribución forma parte del funcionamiento normal del organismo femenino y cumple funciones biológicas importantes.

Por esa razón, acumular grasa en estas zonas no debe interpretarse automáticamente como un signo de mala salud o exceso de peso.

¿Se puede conseguir con ejercicio?

El ejercicio aporta numerosos beneficios para la salud, entre ellos mejorar la fuerza muscular, la movilidad, la resistencia física y la composición corporal.

Sin embargo, ningún entrenamiento puede modificar la anchura de la pelvis ni cambiar la orientación natural de los huesos de las piernas.

Si una persona no presenta un espacio entre los muslos debido a su anatomía, realizar ejercicios específicos para intentar conseguirlo no cambiará la estructura ósea responsable de esa característica.

Un mito impulsado por las redes sociales

Durante años, el thigh gap fue presentado como un supuesto símbolo de belleza y éxito físico en distintas plataformas digitales.

Esta tendencia llevó a muchas personas a adoptar dietas muy restrictivas o rutinas de ejercicio excesivas con la esperanza de modificar una característica determinada principalmente por la genética.

Actualmente, profesionales de la salud y organizaciones dedicadas a la prevención de trastornos alimentarios advierten que comparar el propio cuerpo con estándares poco realistas puede afectar tanto la salud física como el bienestar emocional.

Lo importante es mantener un cuerpo saludable

Los especialistas recomiendan que los objetivos relacionados con el ejercicio se centren en mejorar la salud cardiovascular, aumentar la fuerza, conservar una buena movilidad y mantener hábitos de vida saludables.

Cada persona posee una anatomía diferente, y esa diversidad forma parte de la normalidad.

  • La forma de la pelvis varía entre personas.
  • La genética influye en la estructura del cuerpo.
  • La grasa corporal es solo uno de varios factores.
  • La masa muscular puede modificar la apariencia de los muslos.
  • El ejercicio mejora la salud, pero no cambia la estructura ósea.

Lo que puede confirmarse hasta el momento

La evidencia científica disponible indica que la presencia o ausencia de un espacio entre los muslos depende principalmente de la anatomía individual, especialmente de la forma de la pelvis, la orientación del fémur y factores genéticos.

Aunque el peso corporal, la distribución de la grasa y el desarrollo muscular pueden influir en la apariencia externa, ninguno de estos factores explica por sí solo esta característica.

Los especialistas coinciden en que no existe un tipo de cuerpo considerado «ideal» desde el punto de vista médico y que la prioridad debe ser mantener hábitos saludables, más allá de las tendencias estéticas que circulan en internet.