La enfermedad que puede aparecer después de los 50 y que muchas personas confunden con una simple irritación

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Herpes zóster o culebrilla: los primeros síntomas que muchas personas confunden con una simple irritación

Muchas personas experimentan dolor, ardor o una erupción en la piel y piensan que se trata de una alergia, una picadura de insecto o una irritación pasajera. Sin embargo, en algunos casos estos síntomas pueden corresponder al herpes zóster, una enfermedad conocida popularmente como «culebrilla».

Esta afección afecta a millones de personas cada año y es más frecuente en adultos mayores de 50 años o en quienes tienen el sistema inmunológico debilitado. Reconocer sus primeros síntomas puede favorecer un diagnóstico oportuno y reducir el riesgo de complicaciones.

¿Qué es el herpes zóster?

El herpes zóster es una enfermedad causada por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Después de superar esta infección, generalmente durante la infancia, el virus permanece inactivo en los nervios del organismo durante muchos años.

En determinadas circunstancias, el virus puede reactivarse y provocar una erupción dolorosa que suele aparecer en un solo lado del cuerpo o del rostro.

Factores que aumentan el riesgo

Los especialistas indican que existen diversos factores que pueden favorecer la aparición del herpes zóster, entre ellos:

  • Edad superior a los 50 años.
  • Disminución de las defensas del organismo.
  • Estrés intenso o prolongado.
  • Enfermedades crónicas.
  • Tratamientos que afectan el sistema inmunológico.
  • Haber padecido varicela anteriormente.

Los primeros síntomas suelen confundirse

Antes de que aparezcan las ampollas características, muchas personas sienten molestias que pueden parecer poco importantes. Es común experimentar ardor, hormigueo, sensibilidad excesiva, dolor localizado o picazón en una zona específica del cuerpo.

Uno o varios días después suelen aparecer pequeñas ampollas agrupadas sobre una franja de piel, acompañadas de dolor que puede variar desde leve hasta muy intenso.

¿Por qué aparece con mayor frecuencia en adultos mayores?

Con el envejecimiento, el sistema inmunológico pierde parte de su capacidad para mantener controlado el virus que permanece latente en el organismo. Como consecuencia, aumenta la posibilidad de que vuelva a activarse y provoque el herpes zóster.

Por este motivo, la enfermedad es considerablemente más frecuente después de los 50 años.

Posibles complicaciones

Aunque muchas personas se recuperan completamente, algunas pueden desarrollar complicaciones. La más conocida es la neuralgia posherpética, un dolor persistente que puede continuar durante meses e incluso más tiempo después de que las lesiones cutáneas hayan desaparecido.

En determinados casos también pueden presentarse infecciones secundarias de la piel o afectación de los ojos cuando la enfermedad compromete la zona del rostro, por lo que la valoración médica resulta fundamental.

La importancia del diagnóstico temprano

Consultar con un profesional de la salud ante los primeros síntomas puede permitir iniciar el tratamiento antiviral en el momento más adecuado. Cuando este se administra de forma temprana, puede ayudar a disminuir la duración de la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones.

Por ello, cualquier dolor intenso acompañado de una erupción localizada debe ser evaluado por un médico y no tratarse únicamente como una irritación común.

¿Es posible prevenir el herpes zóster?

Actualmente existen vacunas que ayudan a reducir el riesgo de desarrollar herpes zóster y sus complicaciones, especialmente en adultos mayores y en personas con determinados factores de riesgo.

La indicación de estas vacunas depende de la edad, el estado de salud y los antecedentes médicos de cada persona, por lo que siempre es recomendable consultar con un profesional para recibir orientación individualizada.